12 diciembre 2009

PHNOM PENH

Nuestro regreso a Phnom Penh está cargado con otro tipo de energía muy diferente a la que teníamos la primera vez que llegamos; aunque aún sentimos inseguridad en ciertos lugares o por la noche.
Nos alojamos en la misma animada calle del lago de la otra vez y lo primero solicitamos la visa de Laos la cual no se puede obtener en la frontera con Camboya.

Hospitales a parte, esta vez nos dedicamos de lleno a conocer la capital khmer; nos dimos una vuelta por el caótico mercado central donde alrededor se agrupan camionetas que se dirigen a diferentes destinos, las cuales cargan hasta los topes incluso con motocicletas sobresaliendo por detrás enganchadas con cuerdas.



El tráfico de motos en Phnom Penh no en tan intenso como en Saigón, lo único que aquí es más común ver cuatro en moto, bastante habitual ver cinco, y hemos llegado a ver seis. Entre este tráfico fuimos a ver un lugar emblemático para la ciudad, el Templo de Penh; dedicado a una mujer llamada Penh que encontró cuatro estatuas de Buda en el Mekong y las trajo hasta aquí; el templo se sitúa en la única colina de la ciudad, de 27 metros de altura. “Phnom” significa “colina”; así pues el nombre de la capital khmer se traduciría como “La Colina de Penh”.
Frente al templo había mujeres con jaulas que ofrecían liberar pájaros que tenían enjaulados, a cambio de dinero; un extraño trabajo, teniendo en cuenta que cuantos más pájaros se liberen, más se volverán a enjaular.



Con la caída del Imperio de Angkor, la capital khmer se trasladó; estuvo en un par de sitios hasta que por fin se asentó en éste lugar, principalmente por el punto estratégico en el que se encuentra; en la unión de los ríos Tonlé Sap y el poderoso Mekong. Caminando por el paseo del primero de ellos llegamos a su unión, en la cual el Mekong, parece un mar de la gran anchura que toma.
Por aquí parejas, familias…pasan la tarde de relax y comiendo sus cosas típicas como una especia de almejas pequeñas que dejan secando al sol; o huevos con el embrión del pollo dentro, como estaba deleitando la familia de la foto con su niño pequeño.



Justo enfrente visitamos el Templo de Ounalom; un templo sencillo pero de gran importancia pues se dice que en una de las stupas tras él, se halla un pelo de la ceja del mismísimo Buda.



A lo que dedicamos más tiempo en Phnom Penh, fue a descubrir más sobre lo que ocurrió en Camboya entre los años 1.975 y 1.979. En abril del primer año, la guerrilla de los “Khmer Rojos” tomó la capital iniciando uno de los episodios más sangrientos de la historia; con Pol Pot en cabeza, los Khmer Rojos cometieron lo que sería el genocidio de Camboya.
Los Khmer Rojos con su política ultra maoísta, decidieron sacar la población de todas las urbes a trabajar en los campos cultivando arroz entre 12 y 15 horas diarias. Entre tanto se comenzó a hacer una purga entre la población y los dirigentes del partido; interrogando, torturando y asesinando sistemáticamente a toda persona NO VALIDA, llevándose por delante millones de vidas; alrededor de un tercio de la población del país fue asesinada.
Pol Pot declaró que comenzaba el “Año Cero”, abolió la moneda y Camboya quedó aislado del resto del mundo.

Como prueba de todo, en Phnom Penh esta el museo de Tuol Sleng; un antiguo instituto de secundaria que Pol Pot convirtió en la Prisión S-21. El lugar es estremecedor, cuenta con cuatro bloques divididos para diferentes fines; uno de ellos estaba destinado a torturar a los presos para que hablasen o confesasen algo que ellos mismos ni siquiera sabían, un medico se encargaba de mantener a los presos vivos para poder ser torturados más tiempo; las salas son grandes y frías, con una cama, unos grilletes y alguna foto que pone la “piel de gallina”.



Otro de los bloques muestra una exposición de fotos de los presos; éstos eran fotografiados antes, y a veces después de ser torturados o incluso muertos. Alrededor de 20.000 personas pasaron por aquí; y tan sólo siete personas fueron encontradas con vida cuando los vietnamitas invadieron Camboya a finales de 1.978 con el fin de terminar con las barbaries que los Khmer Rojos cometían en sus propias tierras, y con el fin de liberar Camboya del absurdo y salvaje régimen.



En otro de los bloques se puede ver un ejemplo (autentico) de cómo eran las celdas construidas en las mismas aulas del colegio; una de las plantas eran celdas de ladrillo de unas dimensiones inhumanas, y otra de las plantas eran de madera; todo el exterior del edificio estaba cerrado con alambre de espino para evitar suicidios, algo que a muchos presos se les pasaría por la cabeza, antes de tener que sufrir los horrores que le estaban esperando en la S-21.



En el último de los bloques hay una exposición de relatos con fotos de historias personales, tanto de víctimas del régimen, como personas que se unieron a los Khmer Rojos con el fin de sobrevivir.
Otra de las salas muestra pinturas representando diferentes torturas, y cosas tan horribles que hacían como una especie de “tiro al plato” con bebes; y otros dibujos asesinando a estos mismos a golpes.

Este lugar es realmente estremecedor; para seguir con la visita, alquilamos un tuk-tuk que nos llevó a 10km de la ciudad hasta los Campos de Exterminio de Choeung Ek; lugar donde eran llevados todos los presos de la S-21.
Actualmente este campo de horrores que fue en el pasado, es un tranquilo campo donde se pueden ver las marcas de las fosas excavadas, de donde exhumaron casi 9.000 personas en 1.980. En el centro hay una stupa con 8.000 cráneos humanos tras una cristalera en su interior, clasificados por sexo y edad.
Generalmente se asesinaba a las personas a palos con el fin de ahorrar munición; si alguno no moría en el día, al día siguiente lo golpeaban de nuevo hasta fallecer. Existe un árbol que muestra el lugar donde los bebes eran golpeados hasta morir, y otro árbol, (llamado Árbol Mágico) que tenía el fin de sostener altavoces donde ponían música alta para que otras personas no escuchasen los gritos de las víctimas.
Todo suena tan cruel y salvaje que parece sacado de una película, lo más triste es que ocurrió realmente, y hace tan solo 31 años atrás en el tiempo.



Dejando de lado atrocidades, pasamos a una gran alegría; hace 8 meses cuando nos encontrábamos en Nepal, conocimos a una simpática pareja, Edmundo y Marzia; ellos, que casi acaban de comenzar su periplo por el Sudeste Asiático se encontraban por Phnom Penh, así que nos reencontramos con ellos el par de días que coincidimos allí, recordando pasadas historias, disfrutando de nuevas anécdotas de viaje, y de buenos momentos…

08 diciembre 2009

ANGKOR

Desde Phnom Penh vamos en autobús hasta el otro extremo del país; no lejos de Tailandia, donde se encuentra la pequeña ciudad de Siem Reap; aquí nos volvemos a reencontrar con mis padres quienes vienen desde Bangkok; la verdad es que es el mejor momento para vernos, tras el suceso de Sihanoukville, y así cambiar un poco de aires y olvidar toda la historia. Como siempre, trajeron cosas de por allí y entre ellas mi cámara de fotos vieja (la que robaron fue una nueva adquirida en Shanghai).

Pasamos unos cuantos días en Siem Reap, quizá demasiados, pero lo único que queríamos era charlar todos juntos, ir a comer a algún sitio mejor de lo que normalmente hacemos… En el centro hay una calle llamada “Alley” o “Pub Street” la cual nos sorprendió por la cantidad de turismo extranjero, desde hacía mucho tiempo no veíamos tantos occidentales juntos.
La oferta de masajes es muy amplia, entre ellos hay un masaje de pies muy curioso, el cual lo hacen pequeños peces que comen las pieles muertas y según María y Marian (quienes lo probaron), está bastante divertido.


También visitamos un par de tranquilos templos khmer por la ciudad…



Y los diferentes mercados de artesanías, de fruta, verduras…



Y así hasta que por fin nos decidimos a ver la gran joya del lugar, los templos de Angkor; fruto de una de las civilizaciones más poderosas del Sudeste Asiático entre los siglos IX y XV; de gran influencia hindú, con templos dedicados a Visnú o a Shiva (gran cantidad de “Linga”) y otros templos mas tardíos de religión budista.

Para la visita de éstos templos se requiere tiempo porque el recinto es enorme, por eso la posibilidad de comprar tickets para un día, tres días, o una semana; los precios no son bajos por lo que nosotros tomamos el de un día por 20US$ cada uno.
Debido a la imposibilidad de recorrerlo en bicicleta por el golpe de mi pierna, la mejor opción era alquilar un tuk-tuk para todo el día, así que contactamos con Sokhom, un amigo de Jau-Ruey, la chica canadiense que conocimos en China; éste por 15 US$ nos llevó a los cuatro durante todo el día.

Aparte de otros templos khmer visitados, la influencia india en Angkor es claramente visible; pero personalmente no es la arquitectura de estos templos lo más impresionante, sino el poder de la naturaleza; una espesa selva que poco a poco ha ido engullendo los santuarios y palacios de piedra construidos hace cientos de años; a continuación colocamos algunas fotos de los lugares más llamativos que visitamos en el recinto.

“Angkor Thom”, es una ciudad fortificada dentro de Angkor, ésta ocupa una superficie de 10km cuadrados y tiene cuatro entradas principales; nosotros entramos por la puerta sur a la que se accede por un puente sobre el foso, el cual tiene dos balaustradas en forma de “Naga”, uno de los símbolos de Angkor representado por una serpiente de varias cabezas con una larga cola sostenida por multitud dioses.



En el mismo centro de Angkor Thom se halla el “Bayon” un lugar increíble; su función es desconocida, se trata de un lugar de dos plantas, todo de piedra y lleno de estrechos pasillos donde alrededor se alzan 54 torres con cuatro rostros en cada una de ellas; una de las míticas imágenes de Angkor. En todo el perímetro de Bayon, hay relieves que cuentan las numerosas batallas habidas para proteger y reconquistar Angkor.



Más al norte está la “Terraza de los Elefantes”; lugar donde se celebraban ceremonias ante la multitud; 350 metros de piedras talladas con elefantes, garudas, leones, escalinatas…



Junto a ésta última más al norte está la “Terraza del Rey Leproso”; pequeña pero con unas tallas impresionantes, sobre todo las que se encuentran dentro de la terraza en un estrecho pasadizo que estuvo oculto durante cientos de años.



El “Preah Khan” es otro enorme complejo lleno de pasadizos; algunos de ellos están derrumbados por lo que se puede ver los sistemas de construcción que utilizaban. Parece increíble ver aún en pie muchos de los pasadizos, viendo los techos construidos con piedras superpuestas una sobre otra.
En la puerta este, vimos los primeros árboles que literalmente están comiendo los templos como escribí al comienzo; parece mentira como estos gigantes troncos han nacido sobre los techos de piedra para luego echar enormes raíces que bajan por el templo hasta la tierra.



El “Preah Neak Pean” es un templo budista situado en el centro de un lago.


“Ta Som” también es budista y aunque el templo en si no era impresionante; sí lo era el árbol al final del mismo, el cual estrangula la puerta del templo por completo.



En Angkor se construyeron grandes proyectos de irrigación, grandes reservas de agua llamadas “Baray” las cuales tenían kilómetros de largo y ancho, todo ello construido a mano; la falta de agua en estas reservas fue uno de los detonantes para la caída de Angkor. Actualmente el Baray oriental está seco, y en el centro de él se encuentra el “Mebon Oriental” otro templo hindú con varios sepulcros y situado en una pequeña colina; desde arriba hay una buena perspectiva para hacerse una idea de dónde está metido Angkor; realmente en mitad de la jungla.



“Ta Prohm” es uno de los templos que ha sido totalmente engullido por la selva; los pasadizos están en bastante mal estado pero las enormes raíces atrapando las puertas, columnas, techos… es una imagen impresionante; el templo ya es súper conocido por la grabación del final de la primera película de “Tomb Rider”



El último templo que visitamos es el templo más grande de todos, y uno de los más famosos, “Angkor Wat” que significa “Templo Angkor”. Es una estructura simétrica, perfecta, con estanques de flores de loto en su interior; en el centro de todo están las torres en un complejo más pequeño rodeadas de murales completamente llenos de relieves que cuentan toda la historia; entre ellos hay unas imágenes de torturas brutales, se dice que los “khmer rojos” se basaron en ellas para realizar parte de las brutalidades cometidas hace 34 años. Son muy abundantes las imágenes de “apsaras” (ángeles celestiales femeninas) que ya vimos en algún templo de China.



Para terminar en Siem Reap, acompañado de una buena cena, vimos una Danza Khmer donde las chicas realizan unos movimientos muy muy lentos, gesticulando mucho con las manos.

28 noviembre 2009

CAMBOYA... "EL ASALTO"

A tan sólo 5km de Ha Tien está el puesto fronterizo vietnamita. Siempre estamos preocupados por el espacio en nuestros pasaportes, pues a los policías les encanta sellar en el centro de las hojas en blanco; por eso vigilábamos todos los pasos del policía; pero cada movimiento que hacía pensábamos que nos iba a sellar, por eso todo el rato le decíamos, ¡no!, ¡no!, hasta que al final lógicamente se mosqueó y ordenó sentarnos…
A menos de un kilometro se encuentra la frontera de Camboya bastante más cutre que la de sus vecinos; aquí primero pasamos el absurdo control sanitario, un hombre nos metió en la oreja una especie de pistolilla de plástico para medir la temperatura corporal; María dio 36 grados, y yo 34 grados, mientras me decía que estaba perfectamente…
Luego nos pidió un dólar, pero yo le pedí un recibo; me dijo que era un dólar por el servicio y que no había recibo alguno; entonces más duramente le dije que quería su nombre y número de identificación para presentarlo en el Ministerio de Turismo en Phnom Penh, para la lucha contra la corrupción; a lo que me respondió sonriente que podíamos continuar.

Después de esto, el sello de entrada al nuevo país, y el chico de la agencia nos mostró el bus que nos llevaría al destino que quedaría marcado para siempre en este viaje; el bus era una furgoneta que fue parando por todas partes a coger gente y cajas.
Rápido vemos un enorme cambio con Vietnam, las casas son más bien chozas y la carretera es de barro por al menos los primeros 25km; el panorama sigue siendo muy bonito.

La corrupción en este país es algo tremendo, mientras rodamos en el minibús, cada control policial es como un peaje; el conductor saca un billete por la ventanilla, y el policía lo recoge; ese es el trabajo de los defensores de la ley en Camboya.

Este minibús nos dejó en las afueras de Sihanoukville; donde los moto-taxi nos dicen que la playa esta a 8km; sabíamos que no era tanto, aunque los 5km andando no nos los quitó nadie.
Como habitualmente al llegar a un país intentamos de hacernos con dinero, pero curiosamente todos los cajeros automáticos solo dispensan dólares americanos; más tarde nos daríamos cuenta que en Camboya es más oficial el uso de Dólares que de Riel; (1€=6.300Riel)
También vemos que Camboya es bastante más caro a la hora de comer que Vietnam en comidas muy básicas, si se quiere algo mejor, ya se sube a los 3US$ mínimo.
Sihanoukville es uno de los lugares más turísticos que hemos visto en mucho tiempo, es el típico lugar donde extranjeros de todas las edades vienen a relajarse en la playa y comer barato (para su viaje), otros en busca de drogas y fiesta, otros en busca de chicas camboyanas jóvenes y “baratas”…nosotros tan sólo queríamos unos días de descanso y playa.

Encontramos un hostal bastante aceptable por 5 Dólares, y seguido fuimos a ver la playa de Occheuteal; la cual nos decepcionó enormemente, sencillamente porque casi no había playa. Los restaurantes de turistas están ocupando todo el espacio de arena y el mar llega a las hamacas de dichos restaurantes, sin ningún espacio de arena para caminar; igualmente buscamos un hueco para darnos un baño en las aguas del Golfo de Tailandia. De continuo pasaban tanto locales como extranjeros repartiendo panfletos para asistir a fiestas locas de DJ’s donde se consumen todo tipo de drogas, y donde a veces terminan en tiroteos como sucedió el día anterior según nos contaron.

Por la tarde regresamos al pueblo con la intención de comprar algunas frutas y cosas a precios razonables para el resto de los días no tener que movernos mucho, ya que en las playas todo es mucho más caro.

Nuestro segundo día fue el que quedaría marcado; la mañana fue muy bonita, caminamos por la carretera hasta la cercana playa de Sokha, la cual es prácticamente privada en su totalidad debido a un gran hotel de lujo que se ha hecho con la playa; de todas formas la atravesamos caminando, llegando hasta una villa en el otro extremo.

Al introducirnos en la villa y ver la vida de la gente nos dimos cuenta que acabábamos de entrar en otro mundo. La villa está asentada a orillas del mar completamente llena de restos de peces muertos, plásticos, basura…y un olor fuertísimo. Aquí tuvimos el primer contacto con los tímidos niños y la gente local; compramos algunas frutas y comimos en un restaurante, aunque más bien parecía la casa de alguien; nos sirvieron un poco de arroz cocido y los seis pescados que tenían en una parrilla, todo por un par de dólares.

Volviendo a la playa por el mismo camino, un grupo de jóvenes camboyanos nos llamaron, y uno de ellos que hablaba buen inglés nos pidió que nos quedásemos para hablar con ellos y pasar un rato; su simpatía y la buena oportunidad para conocer más por Camboya nos hizo quedarnos.
Sukha Peng me contaba que estaba todo el mundo muy apenado por la pérdida de las playas; entonces me comentó que debido a la venta de arena (mar adentro) a Vietnam y otros países, durante la época de lluvias, ésta se llevó toda la arena de las playas compensando así la perdida de la arena vendida, entonces entendimos el por qué ayer vimos la playa así.
Más tarde pasamos un rato en la playa de Sokha, antes de tomar el camino equivocado; sin pensar en la cantidad de robos que hay en Sihanoukville, decidimos regresar por un camino más corto, por las piedras de la costa entre playa y playa donde apenas se distingue un sendero transitable, pero que de todas formas no implica dificultad alguna.
A mitad de camino dos chicos nos saludaron, y un mal presentimiento que no hice caso se me pasó por la cabeza; efectivamente pocos segundos después escuche un grito de María detrás de mí: -¡la cámara! Uno de los ladrones la había adelantado con intención que yo no tuviera tiempo de reacción, el otro la había arrancado la bolsa de la cámara de fotos a la fuerza; en su interior estaba la cámara, las baterías, el mp3, el móvil, el pen-drive y tarjetas de memoria, (en total 550 € de material). María reaccionó rápido siguiendo al ladrón quien se escabullo entre las piedras costeras y seguro tenía su camino de escapatoria bien estudiado; el otro ladrón me hizo frente con intención de escaparse y no ser seguido, o con la intención de coger la mochila que era donde estaba el dinero y los pasaportes. Frente a mí, el ladrón sostenía un palo bien gordo de un metro con posición de usarlo en cuanto me acercase; fueron 5 segundos cruciales; mi ira no me hizo pensar en el riesgo que podía correr, y la rabia que tenía me hizo actuar primeramente con una sandía de 2,5kg que habíamos comprado en la villa, rompiéndosela al ladrón en la cabeza al tiempo que recibía un estacazo en la parte superior interna de mi pierna izquierda; sin sentir dolor (ni siquiera recuerdo el golpe) lo puede echar al suelo donde forcejeamos por un tiempo que pareció eterno; por un momento lo golpeé en la cara sin piedad, después caímos rodando por un terraplén entre bardales, y tras un forcejeo más se me escapó y lo seguí. De repente escuché disparos y me asusté mucho pues pensé que podrían ser del ladrón o algún cómplice; pero en el momento vi a un hombre bien vestido con la pistola y me di cuenta que era un policía; mientras éste disparaba al ladrón me reencontré con María y corrí por el ladrón monte arriba descalzo (perdí las chanclas en la pelea); al llegar arriba otro hombre había capturado al ladrón y no pude evitar golpearlo de nuevo pues acababa de perturbar nuestro viaje, nuestra aventura, y su cómplice nos había arrebatado nuestros recuerdos y una de las pocas cosas con valor material que tanto hemos cuidado durante todo éste tiempo. Con el ladrón detenido nos sentimos con una pequeña esperanza, no había sido un robo al descuido, ¡al menos habíamos capturado a uno de ellos! De camino a algún lugar con los dos policías, María también quiso descargar su rabia y golpeó al ladrón en la espalda, con tal infortunio que el policía lo golpeó también con un palo, impactando en la mano de María produciéndola un enorme hematoma, y rompiendo la pulsera que tenía que a su vez la produjo dos profundos cortes en la muñeca.
Llegamos a una especie de casa y sentí algo en la pierna, cuando miré vi el gran hematoma que tenía en la pierna, el cual creció desmesuradamente y en los próximos días el “moratón” llegaría desde la rodilla hasta la ingle abarcando una gran superficie.
Fueron llegando policías, gente local y hasta curiosos turistas haciendo fotos; los policías detuvieron dos chicos más que nunca supimos por qué, y con los tres en el porche de una casa, les hicieron desnudarse y quedarse en ropa interior, después los azotaron en la espalda con una correa. A partir de aquí la cosa fue degenerando mucho y no entendía mucho los métodos policiales; hicieron fotos del ladrón, de nosotros y de nuestras heridas; cuando fui a buscar mi calzado, un policía venía con las chanclas mías y las del ladrón, con el palo que me golpeó y con la media sandía que quedó. Éstos tomaron el palo e hicieron fotos de mi herida junto al palo y el ladrón…

Finalmente fuimos a comisaría para hacer la declaración, al tiempo que me di cuenta que en la bolsa de la cámara estaban las llaves del hotel con el nombre del mismo y el número de habitación; estaba bastante claro que el ladrón no se iba a meter en la boca del lobo, pero fui rápido con un policía al hotel para cambiarnos de habitación.

La declaración y todo el proceso fue un rollo y un teatro, desde el primer momento me di cuenta que la policía ya tenía su trofeo (gracias a mi) y no iban a hacer mucho más; el mismo caco que me golpeó, con el que peleé, decía tan tranquilo, que él, no había hecho absolutamente nada…acto seguido tuvimos que ir a un hospital privado donde pusieron a María cuatro puntos de sutura en la muñeca.

En la mañana siguiente la policía nos dio una pequeña esperanza, (aunque nunca nos hicimos ilusiones); el ladrón había confesado cosas diciendo que en la acción eran tres, (no vimos a uno) y dio el apodo de quien se llevó la cámara; según la policía estuvieron preguntando pero es muy complicado…

Los días posteriores vagamos en el cuarto del hotel como zombis, yaciendo en la cama, dando vueltas al asunto; para mucha gente será difícil de entender tanta preocupación por una cámara de fotos, pero el tema es que hemos sido tan cuidadosos siempre que nos ha dolido mucho; estaba claro que si nos robaban era muy difícil al descuido, tenía que ser a la fuerza. No sólo el robo, sino la violencia que hubo, te deja unos días tocado…

Después comienzan los absurdos: -“Si hubiéramos…” salían tantos, que no parábamos de sacar más y más, alargando así el mal rato.

Pasamos varios días en Sihanoukville, dando una oportunidad por si aparecían las cosas; el último día estábamos un poco mejor moralmente, quizá porque teníamos en mano unos billetes de autobús para dejar este lugar que en realidad nunca encajó con nosotros.
Paseamos por un mercadillo nocturno en busca de comida local barata, pero nos encontramos con cosas poco apetitosas como ranas fritas, lenguas de pato, una especie de cucarachas fritas… Así que después de todo saltamos nuestra dieta base de noodle de sobre, y nos dimos una buena cena en un restaurante turístico, no por mucho dinero, pero donde comimos fenomenal (hacía meses); seguro que nadie en aquel restaurante disfrutó aquella cena tanto como nosotros…

Sihanoukville quiso dejarnos sólo malos recuerdos, y el manager del hotel, quien era un rácano, un timador y un sacadinero, a pesar de saber todo lo que nos había ocurrido, nos quería hacer pagar las llaves robadas, las cuales costaban lo mismo que la habitación. Tuvimos una fuerte discusión con el tipo hartos de tanto robo; al final tuvimos que pagarle 10.000 Riel (2,5 Dólares) y casi que salir corriendo y dejar esta maldita ciudad.

El bus nos lleva en 4 horas hasta la capital de Camboya, Phnom Penh; la cual nos resulta bastante desdejada y cutre en comparación con las ciudades vietnamitas.
En el centro de la ciudad hay un famoso lago, el Boeng Kak que es donde se alojan todos los extranjeros, aquí hay hostales baratos, restaurantes y agencias de viaje que te hacen la vida fácil, con autobuses a todas partes y la posibilidad de hacer visados a cualquier país alrededor de Camboya.
Un chico nos comió la cabeza en la calle para estar en su hostal, en el que pasamos una noche, la verdad es que era un sitio muy bonito, buen ambiente, pero el cuarto era en el peor que estábamos desde Pakistán, un autentico zulo que cambiamos al día siguiente por un hostal del mismo precio (4 US$); el doble de grande y más tranquilo, excepto por las noches cuando llegan los extranjeros borrachos poniendo música a tope, o cuando alguno de ellos tiene problemas con alguna prostituta y se escuchan gritos, golpes, lloros…una locura.

En Phnom Penh no hicimos otra cosa que descansar la mente, tratar de ir curando las heridas y visitar alguna clínica, ascendiendo así los costes del robo unos 150 Dólares más.

20 noviembre 2009

EL DELTA DEL MEKONG

El río Mekong nace en el altiplano tibetano y recorre 4.500km entre China, Myanmar, Laos, Tailandia y Camboya, para desembocar en uno de los deltas más grandes del mundo en el sur de Vietnam; el río de los “Nueve Dragones”, así es llamado en Vietnam.
El Delta del Mekong se divide en dos brazos principales y uno de ellos en muchos otros más pequeños; en nuestro camino desde Saigón, pasamos el primero de ellos a la altura de Vinh Long, y más tarde nos detuvimos en la carretera por mucho tiempo sin saber por qué, hasta que nos dimos cuenta que el segundo brazo no tiene puente y cruzamos con un transbordador, llegando así a la ciudad más grande del Delta, Can Tho.


Lo que primero nos cautivó del Delta son sus frutas; es un lugar tan fértil que se dan multitud de frutas tropicales deliciosas, las cuales se adquieren por muy bajo coste; una vez más encontramos “jackfruit” la fruta enorme que probamos en Sri Lanka por primera vez; también hay Durian, una fruta de la misma familia del jackfruit que desprende un olor muy muy desagradable, mangos, lichis, rambután, fruta del dragón y un innumerable más…



El mercado está junto a un gran canal del Mekong donde llegan las barcas cargadas de frutas, pescado, vegetales…



Varios cientos de años atrás en el tiempo, el Delta era parte del gran imperio Khmer, conocido hoy en día como Camboya; por ello aún queda gran cantidad de población de descendencia Khmer.
Por primera vez vemos un templo budista khmer, bastante diferente a cualquier otro; éstos suelen tener formas más alargadas, más en punta, de colores llamativos dorados, y las representaciones de Buda o monjes tienen unos largos gorros cónicos.



Lo que verdaderamente nos trae a éste lugar, son los mercados flotantes; nunca habíamos visto uno autentico, así que decidimos hacer un pequeño gasto extra haciéndonos un “tour” por los canales del Delta.
Las primeras ofertas que nos salieron ascendían hasta casi 14€; pero investigando por los embarcaderos, sin tratar con intermediarios, conseguimos un precio de 8€ por un paseo de 5 horas visitando un par de mercados; la experiencia fue realmente gratificante.

Comenzamos muy pronto en la mañana; entre un amanecer espectacular se divisaban las siluetas de las barcas con las palmeras como telón de fondo.


La gente más humilde del Delta suele vivir en la misma orilla del río, en casas de madera soportadas por pilares dentro del agua y un tejado de chapa en ocasiones hundido y muy deteriorado. El canal es el día a día de esta gente, es su sustento de agua para beber, donde se encuentra su comida, lo que hace de cuarto de baño, sus “carreteras”… A lo largo del canal hay gasolineras al igual que si fuese la autopista principal.



A tan sólo seis kilómetros esta el primer mercado flotante llamado Cai Rang; con los primeros rayos del sol vimos a la gente intercambiando sus productos, comprando…Barcas cargadas hasta los topes de piñas, (una piña cuesta 0,08€); barcas que sirven cafés, o barcas restaurantes donde se puede comer unos noodle; todo muy barato.



Una hora más tarde siguiendo el canal llegamos a un mercado flotante más pequeño pero más bonito y autentico, pues la mayoría de las barcas son de remos, el mercado de Phuong Dien. Barcos cargadísimos de plátanos, y al igual que en el otro mercado la gente intercambiando desde sus barcas; que se chocan unas con otras amontonadas.
La mujer que nos llevaba en el bote se portó muy bien en todo momento, nos había comprado una piña y nos la pelo de una forma que suelen hacer aquí en Vietnam, dejando el tallo para agarrarla cómodamente.



El regreso a Can Tho fue a través de estrechos canales que nos recordaban mucho a las “Backwaters” de Kerala en India, entre una espesa vegetación de arboles cargados de frutas y con pequeñas villas a los lados del río.



Este mismo día dejamos Can Tho y nos dirigimos al este, a Soc Trang, una pequeña ciudad cargada de cultura khmer.
Aquí nos damos cuenta claramente de la gran influencia hindú durante la época del gran auge del imperio Khmer; la pagoda de Barro nos recuerda a aquellos templos hindús llenos de tierras, fotos de santones, luces de colores, cintas, velas y figuras de animales mitológicos; casi todo dentro de la pagoda es de barro, y hay figuras de elefantes, tigres, camellos, dragones…



Otra de las pagodas es mas del estilo de las que vimos en Can Tho, la Pagoda de Kh’leang; de color dorado con una especie de stupas con figuras de cobras con varias cabezas, un simbolismo claramente hindú.
También había un cementerio, y las tumbas eran pequeñas stupas con unas puertas en la base donde se encuentran las cenizas del muerto, o muertos; varias de las stupas tienen en la punta cuatro caras de Buda.



En las fueras de Soc Trang está la Pagoda de los Murciélagos, nuevamente khmer, del estilo de la última, con la única anomalía de que alrededor de ésta viven unos enormes murciélagos de hasta metro y medio de envergadura, que no paran de hacer ruido en la copa de los árboles.



Dejamos el Delta y nos adentramos en el corazón del pantanoso extremo sur de Vietnam, Ca Mau. En Ca Mau disfrutamos de todas esas deliciosas frutas que nombramos al principio, además aquí hay: “mercado de la mañana”, “mercado central”, “la calle del mercado” y “mercado flotante”; así que fruta no falta, y a precios increíbles.



Ca Mau está atravesado y rodeado de canales que nuevamente son las carreteras principales y el sustento de toda la población.



En uno de los mercados encontramos nuevos productos a la venta como serpientes, unas de ellas de gran tamaño y peso; y junto a ellas venden también ratas de varios tamaños para el consumo humano, había una chica encargada de matarlas, destriparlas, cortarle las patas…un trabajo un tanto desagradable.



En nuestro camino a la frontera sur de Camboya, no hay carretera alguna, tendríamos que regresar a Can Tho, por lo que tomamos una lancha-bus hasta Rach Gia. La lancha era pequeña, hermética, con dos líneas de asientos para dos personas cada línea, pero como la lancha paraba por todos los embarcaderos, también llenaron el estrecho pasillo con sillas de plástico para meter más gente, por lo que la lancha iba maciza de personas completamente.


La lancha nos dejó lejos de Rach Gia, frente a la mafia de moto-taxis que nos negaban la existencia de un autobús, por lo que terminamos caminando como 5km hasta el centro de la ciudad donde en la estación tomamos un bus para así continuar hasta Ha Tien donde pasamos nuestros últimos días en Vietnam.
Este camino fue realmente bonito, de nuevo vemos formaciones kársticas salteadas por la llanura, y nos encontramos de nuevo con el mar, en el Golfo de Tailandia.
Parece que Ha Tien se está promocionando mucho para turismo local, y está un tanto sobrevalorada, por lo que nos costó encontrar algo económico; la ciudad yace junto al río que desemboca en el Golfo, en un lugar muy tranquilo y pequeño donde descansamos tres días.



Hasta 1.708, Ha Tien era parte de Camboya, antes que eso, los khmer nombraron a un gobernador chino para Ha Tien, llamado Mac Cuu, quien está enterrado aquí en una tumba muy colorida con dragones y otras figuras; aparte de Mac Cuu, está enterrada toda su familia; junto al cementerio hay una pagoda y además visitamos alguna que otra más por la ciudad.



Aunque en el mercado se encuentran muchas frutas, ya no es lo mismo que los sitios de donde venimos; se ven gran cantidad de diferentes pescados y moluscos que venden en la calle al sol sin temor a que se pudran, pues la temperatura aquí supera lo imaginable; el Delta en general es caluroso, pero aquí es fuego autentico, con una humedad que supera el 90%.



En Ha Tien existe una pequeña agencia turística bastante legal y con ánimo de ayudar al viajero; para empezar tienen internet gratuito para quien sea, independientemente si se contrata algo o no. Éstos además tienen autobuses que van a la capital de Camboya, o a Sihanoukville que es donde nos dirigimos nosotros, por 15US$. Este viaje por cuenta propia saldría muy parecido de precio debido a la mafia de las motos, y a la inexistencia de transporte público al otro lado de la frontera; así que la mejor opción fue tomarlo…



16 noviembre 2009

SAIGON

El 30 de Abril de 1.975, las tropas de Vietnam del Norte, (el Viet Cong) tomó definitivamente Saigón tras muchos años de lucha; tras la toma, la ciudad del sur de Vietnam se rebautizó en honor al líder que impulsó el gran movimiento de expulsar a los franceses y de reunificar Vietnam; así pues, Saigón pasó a llamarse Ho Chi Minh City.


Al llegar a la ciudad lo primero que nos sorprende es la cantidad de motocicletas que circulan por las calles, (3 millones); y no solo la cantidad, sino la forma de conducir; es realmente una locura. Las motos vienen y van en todas direcciones, se cuelan entre los autobuses, se amontonan en los cruces; normalmente van dos personas en cada moto, aunque tres es bastante habitual y cuatro personas se ve ocasionalmente… Muchos van sobrecargados con sacos, cajas, animales, cartones…


Otra cosa llamativa porque hacía ya bastante tiempo que no veíamos, son los tendidos eléctricos; recordándonos a India u otros países del subcontinente, en Saigón hay mogollones de cables que cuelgan de un poste a otro a lo largo de las calles, en ocasiones cuelgan tanto que se pueden tocar con la mano.


Según llegamos, fuimos en busca de la casa de Chris, (Couchsurfing), un chico americano que hace 7 años decidió marcharse para viajar de otra forma diferente, viviendo en cada país por un periodo de tiempo y así aprender realmente su cultura, comida etc… Chris vive con Tram un chico vietnamita muy simpático también. El piso esta en mitad de un bario local con gran ajetreo matutino de puestos de comida muy barata; los habitantes siempre están con las puertas de las casas abiertas de modo que siempre se ve a la gente viendo la tele, comiendo…

Saigón es la ciudad más grande de Vietnam y por lo tanto la más activa con un gran ajetreo en las calles, también es la ciudad más moderna por lo que muchos jóvenes vietnamitas desean terminar trabajando aquí.
Don Khoi es el corazón de la ciudad con el río Saigón el cual se une en la desembocadura con el Delta del Mekong; por aquí visitamos diferentes templos de diferentes cultos como la catedral francesa de Notre Dame; la mezquita central, que como de costumbre en países no islámicos, suele estar empotrada entre edificios sin ningún tipo de encanto; el templo hindú de Mariamman para cubrir las necesidades de los 50 o 60 hindús que residen en Saigón…


Pero el que más nos impactó fue la Pagoda del Emperador de Jade, uno de los templos taoístas chinos más bonitos que hemos visto; oscuro, misterioso, lleno de humo condensado del incienso, con figuras de grotescas caras, grandes estatuas…


Hay un par de lugares de gran interés en Saigón; el Palacio de la Reunificación y el Museo de los Vestigios de Guerra.
El Palacio fue construido al poco de la llegada de los franceses a Vietnam, para el gobernador de la Cochinchina, (lo que es ahora la parte más al sur de Vietnam). Con la expulsión de los franceses, el Palacio se convirtió en la sede de Vietnam del Sur; y el 30 de abril de 1.975 los tanques del Viet Cong estaban entrando hasta la puerta del palacio, para reunificar de nuevo Vietnam. En los jardines frente a la moderna construcción, se puede ver la réplica de los dos tanques que primero llegaron al Palacio.


Por dentro el Palacio esta casi tal cual se encontraba en aquella fecha, no es para nada ostentoso, sencillas salas de reuniones, comedores, sala de cine, etc… Una gran lástima que el bunker esta en reparación y no pudimos visitarlo.


En el Museo de los Vestigios de la Guerra uno se puede pasar horas y horas; la guerra a la que se refieren es la Americana, relatándola de principio a fin, y centrándose mucho en los grandes crímenes cometidos contra el pueblo vietnamita.
El Museo se encontraba en obras y estaba un poco destartalado en la calle donde tenían un gran desorden de tanques, helicópteros, aviones, bombas, cañones y todo tipo de arsenal americano que quedó en Vietnam.


En la primera sala se muestran fotos de diferentes crímenes cometidos como lanzar a los prisioneros del Viet Cong desde los aviones; se ve a soldados americanos “jugando” con los cadáveres… Pero en lo que más se centra esta parte es en el brutal Agente Naranja. Debido a la dificultad de los americanos para encontrar a su enemigo entre la espesa selva, éstos decidieron deforestar todo con productos químicos lanzados desde aviones; así pues 70 millones de litros de productos químicos fueron esparcidos por el país, 44 millones de ellos eran Agente Naranja; de esta forma destruyeron alrededor de un 13% de la superficie de Vietnam; campos de cultivo, bosques, reservas de agua dulce, animales autóctonos fueron destruidos. La peor parte fue para los habitantes, e incluso para soldados americanos; los que no murieron, dejaron una horrible herencia a sus descendientes, pues los bebes de la siguiente generación nacieron con multitud de problemas como miembros deformados, siameses, niños sin ojos, sin boca, sin brazos ni piernas y un largo etcétera de barbaridades. Las fotos del museo son estremecedoras, así como el ejemplo de dos fetos auténticos.

Otra de las salas es llamada, "La sala de las verdades"; donde se cuenta todo tal como fue; como el por qué los americanos comenzaron la guerra debido a una invención de un ataque a sus tropas en el norte de Vietnam, la gran excusa para participar en la Guerra de Vietnam.
En ésta sala se explica con cifras los gastos en armamento y la cantidad del mismo, los americanos usaron y gastaron el doble de arsenal que en la Segunda Guerra Mundial.

La última sala visitada es dedicada a la ayuda y apoyo internacional a Vietnam; en ella se plasman todas las manifestaciones, slogan y protestas habidas en infinidad de países para parar la absurda guerra.
Al principio me extrañaba un poco que el pueblo vietnamita no tendría rencor hacia los americanos o hacia cualquier extranjero en general (por todo lo ocurrido); pero después de ver ésta sala me di cuenta que realmente el mundo entero se puso en pie a favor de Vietnam en los años ’70, incluyendo la población de los Estados Unidos.

Por último, en la calle hay una réplica de las "Jaulas de Tigre" y otros métodos de tortura usados durante las guerras; en éstas jaulas se introducían a 3 o 4 hombres, pero el tamaño es de unos 2 metros de largo por medio de alto y medio de ancho, construidas en alambre de espino. Se ven réplicas de las celdas, y de otros instrumentos como la guillotina, y una larga lista de atrocidades.


Entre Saigón y la frontera camboyana, hay un lugar muy especial para la resistencia Viet Cong durante la guerra; los Túneles de Cu Chi.

Los Túneles de Cu Chi se comenzaron a construir en los años ’40 durante la guerra contra Francia y durante 25 años se fueron ampliando y perfeccionando. Los Túneles consisten en unas galerías excavadas a mano con el fin de ocultarse del enemigo; pero en los años ’60 fue algo más que eso.
El Viet Cong construyó unos 250km de galerías entre Saigón y Camboya, pudiendo tener una base en mitad del mayor área en conflicto; los americanos incluso instalaron una base sobre los túneles sin saberlo.

El área a visitar es bastante grande, primero vimos un templo conmemorativo a las víctimas de la guerra con los nombres de éstas personas escritos en las paredes; aunque el templo es muy grande, no hay hueco para escribir un nombre más.


Con el ticket de entrada se incluye un guía vestido de soldado que explica todas las cosas; primero vimos una reproducción de las villas del Frente de Liberación. Las villas de Cu Chi eran tan normales como otras, pero sus habitantes eran afines al gobierno de Vietnam del Norte, teniendo que luchar contra los vietnamitas del sur y los americanos en su territorio, (uno de los motivos de los Túneles). En la villa vimos cómo los campesinos construían éstos túneles, como conectaban las casas con los mismos, como se abastecías de armamento con las bombas americanas que no explotaban y que ellos reutilizaban contra ellos…

Seguido visitamos los auténticos Túneles; éstos tenían hasta tres alturas, la primera sección a 3 metros bajo el suelo, la siguiente a 6 metros y había una tercera sección a 8 metros, pero prácticamente impracticable en la época de lluvias. En estas secciones había dormitorios, cocinas, hospitales, salas donde preparaban los ataques, incluso un túnel de emergencia con salida al río. La humedad y altas temperaturas propias de esta región hicieron la vida muy difícil para vivir aquí y mucha gente murió de malaria y otras enfermedades.
Dentro de los túneles o en la superficie había muchísimas trampas que producían bajas americanas constantemente una vez éstos hubieron descubierto los túneles; las trampas estaban cubiertas con hojas, el enemigo caía y abajo en la fosa había grandes pinchos.


Primero vimos la autentica entrada de los túneles, un cuadrado de unos 30cm por 30cm prácticamente invisible y no apto para el cuerpo de un occidental; por ello los americanos contrataron asiáticos (constitución mucho más delgada), llamados "Ratas de Túnel", para poder acceder a los túneles; quienes morían perdidos o atrapados en las trampas.


El acceso a los túneles se ha facilitado para el turista y tras bajar por unas escaleras pudimos atravesar varias secciones, las cuales son de unos 60cm de alto. Visitamos alguna de las salas y bajamos incluso a una segunda sección donde el calor y la humedad eran tremendos.


Al final de la visita nos dieron de comer yuca, (como patata dulce), en un comedor subterráneo junto a otros chicos de Malasia con los que hicimos el "tour".